y los tordos cruzan el boulevard;
traza las formas de su rostro el viento
en las calles recorridas de la mano.
Calles sin guía transitadas,
con su voz estallando en cada paso;
y en el parque, donde la resbaladilla
se acorta con cada recorrido,
la frase de fuego levanta en sus letras
querubes columpiando perfumado incienso,
de pasitos tintineantes sobre morado terciopelo.
Miro las formas de mi ausencia
en esas parvadas de tordos negriazules;
en el progreso de la noche anunciada
y en el engaño postergada.
Formas de mi ausencia en las melodías de Austin,
en las alas de su música:
el trance,
como un paseo por el boulevard
con el sol naranja espantando girasoles.

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