Si la luna a mediodía
alumbra rincones peligrosos de la psique,
dejo mis dudas deambular errantes
entre el espacio etéreo
y las sustancias inhibidoras.
Si las dudas regresan como preguntas cerradas
porque han sido respondidas,
y las respuestas se manifiestan
en boca del sofista tras el escritorio,
son una lluvia invertida:
un borbollón interminable
sin sentido.
Se oye una canción
en los bares del pueblo;
peatones aglomerados en ambos sentidos.
Inquieta,
morbosa
su mirada fuerza el cruce con la mía.
Amenaza de la noche
en sus rostros sin facciones.

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