Es lunes por la tarde. Harto de pudrirme entre estas cuatro paredes me pongo a escribir, como la única manera de confirma que no me estoy volviendo loco y que soy capaz de razonar. De emitir pensamiento congruentes.
Buco la música que me acompañará, he estado escuchando a Plastilina Mosh todo el fin de semana y a Chac Mool todo el día... Quiero escuchar algo que me permita pensar, las canciones en español enciman sus letras con mis pensamientos o roban mi atención. Para escribir preciso música instrumental, electrónica o en otro idioma.
Uno de los ejercicios literarios más bonitos que conozco es el de escribir cartas a personajes famosos y/o históricos. Personalidades importantes barra influyentes que de buenas a primeras no tendrían el mínimo interés en leernos, pero que por alguna curiosa razón tenemos la necesidad de manifestarles nuestro cariño.
Amy Winehouse es la seleccionada de esta tarde noche. He visto el documental de Asif Kapadia así que tengo los eventos de su vida fresquitos —aunque ya los conocía de antemano—, y he quedado emocionalmente devastado. La vida de Amy Winehouse y del DJ Avicii me trastocan de una manera personal y profunda.
Así que ya tengo personaje a quien escribirle y de paso escuchar mi disco favorito de ella: Back to Black, el que tiene la portada azul con fundido a negro y a una muy guapa Amy sentada en medio.
Leandro María Demóstenes Pérez
Seminario Diocesano Guadalupano de Cuautitlán
Prolongación, Río Acatlán 101, Colinas del Lago,
Cuautitlán Izcalli, Méx., 54744
55 5871 8940
Día Sábado 13 del mes de agosto del año 2011.
Amy Jade Winehouse
Mi querida señorita Amy Winehouse, es para mí un gran placer y honor tener la oportunidad de redactarle un par de líneas, con el mayor de los ánimos y la mejor de mis intensiones.
Primero quiero brindarle un cálido y muy personal aplauso por el exitoso lanzamiento de su disco Back to Black, estrenado en el año 2007. En mi percepción personal es un poquito más rítmico que el también celebrado Frank. No haga mucho caso si mi comentario resulta desatinado, nada quita que su talento es inmenso.
Escucharla a usted es como escuchar aquellos discos de rock n' roll de los 60s que mi padre me regaló un día con exponentes como los Teen Tops, los Ovnis, Enrique Guzmán o los Rockin' Devils, entre muchísimos otros. Música por momentos lenta y de letras de amor bastante románticas.
A diferencias de mis preciados CD's. Sus letras, señorita Winehouse, se sienten mucho más honestas y humanas, su música es una fusión de ritmos ya establecidos con otros más modernos y traídos a esta época contemporánea, por lo que sus canciones me dan una atmosfera de anemoia, una clase de sensación liminal que encaja a la perfección con sus letras trágicas y tristes. Pues todo el álbum Back to Black me parece ser ese impase entre lo que se fue y lo que se puede llegar a ser a partir del punto de quiebre.
Espero que sus costumbres británicas sepan perdonar mis horribles modales, pues voy recordando a la par que redacto que no me he presentado formalmente. Mi nombre el Leandro, tengo quince años y me encuentro estudiando el segundo grado de humanidades en el Seminario Diocesano Guadalupano de Cuautitlán. Ha terminado la primer semana de reingreso y tendremos libres sábado, domingo y lunes. Así que volveremos el día martes en la mañana a las instalaciones del seminario para empezar con las clases.
Las vacaciones fueron muy ajetreadas, nos mandaron a varias parroquias de la diócesis para acompañar a los párrocos en una misión pastoral. Hicimos encuestas a la gente y organizamos cursos de catecismo.
Con todo el ajetreo de las vacaciones y estando nuevamente aquí encerrado me ha resultado imposible enterarme de usted, así como de sus nuevos lanzamientos. Además de que los padres formadores —aquellos sacerdotes encargados de cuidarnos— me prohíben escuchar toda esa música catalogada de mundana. Pero no es usted la única, Luis Eduardo Aute es otro de mis artistas predilectos y, al igual que con usted, no he podido escuchar nada desde hace ya más de un año para acá.
Desprenderme de la música me resulta imposible. El año pasado antes de entrar al seminario, estaba enamoradísimo de la música de Luis Eduardo Aute y de la suya, especialmente de la canción Tears Dry On Their Own, creo que habla de lo tremendamente fuerte y valiente que ha sido usted ante el dolor y la tristeza de abandonar al cretino de Blake.
Yo mismo me sentía muy triste hace un par de años, cuando estaba en tercero de secundaria y me apuré unas pastillas para la presión que mi papá usa para tenerla controlada. Afortunadamente no me pasó nada más allá de una vomitada y mucho sueño.
Me gustaría decirle, señorita Winehouse, que fue gracias a usted y su música que pude sobreponerme a la depresión. Pero sí que me acompañaron en esos días oscuros durante mis momentos más tensos.
No tengo ya más nada que yo quiera decirle y me incomodaría ponerla a leer un documento extenso en lugar de una carta amistosa.
Pido al Señor que la bendiga y la guarde muchos años ya no sólo de vida plena sino de exitosa carrera musical, pues seguro estoy de que está usted destinada a ser una de las más grandes estrellas de la música.
Un abrazo caluroso.
Un beso afectuoso.
P.D. Cuando cumpla 18 años en agosto el 2013 cumpliré mi sueño de poder ir a verla cantar en vivo si es que viene a México a dar un concierto.
