domingo, 1 de junio de 2025

Oración III

Yo confieso, ante Dios Todopoderoso y ante ustedes, hermanos a quienes he ofendido, robado, mentido, envidiado. Prójimos, vecinos, compañeros de trabajo a quienes he odiado, juzgado y desconsiderado su valor como seres humanos: que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
    Por mi culpa, por mi voluntad torcida y fragmentada, por mi culpa, por mi capacidad humana para odiar y renegar de la voluntad de Dios, por mi grande culpa, por el placer que me provoca el mal padecido por quienes me rodean.
    Por eso ruego a Santa María que sin pecado nació, vivió y concibió y que subió al cielo en cuerpo y alma, a los ángeles, incapaces de pecar, a los santos cuya vida y testimonio son ejemplos del perdón y de la redención, y a ustedes hermanos que me rodean y que pecan tanto o más que yo, que intercedan por mí, ante Dios, Nuestro Señor. 
    Amén.



Ángel Caído

Sumergido en la ignominia que inunda esta habitación ominosa, víctima de mi propio abandono, flota etérea, espectral, la imagen tuya; el son...